domingo, 23 de marzo de 2014

El combate de tu vida



 
Entrenador:
-¡Eres un púgil embravecido, vencerás! Presta siempre atención a mis consejos, estoy en esta esquina del cuadrilátero pero nunca des la espalda al rival. Recuerda: todo lo que salga de este enfrentamiento, todo lo que conlleva su resultado te será de vital importancia. El camino de la gloria está cerca, de ti depende la seguridad de tu independencia.

SUENA LA CAMPANA. PRIMER ASALTO

Entrenador:
-¡Vamos!, ¡vamos!, ¡golpea duro!, ¡cúbrete! … ¡Mantén la posición y suelta los puños! ¡Bajo tus pies está la lona y el rival en frente; confía en tu postura! ¡Eres invencible, no titubees!… (No tendrá piedad contigo)… ¡¡¡¡¡Muéveteeeeee!!!!!

Público:
¡¡¡¡¡OOOHHHHHHH!!!!!  (Nuestro luchador recibe un gancho devastador y es derribado)

Entrenador:
-Bueno, bueno… ¡No ha sido nada, levántate!- (Nuestro luchador se incorpora. Termina el primer asalto)
-¿Ves? Ya has tanteado a tu contrincante, ¿has intuido sus puntos débiles? Ahora debes  incluir firmeza, carácter a tu personalidad. No dejes que te paralice, no te quedes quieto e indefenso, permanece siempre activo y vigoroso, nunca aparentes perplejidad. Uno dos, uno dos, uno dos… y lo descubres para engancharlo. ¡Vamos!

SEGUNDO ASALTO

Comentarista:
-Estamos asistiendo a un combate transcendental, crucial y determinante. Es la pelea constante y rutinaria de la vida. Un único escenario: LA DECISIÓN. Tenemos dos pesos pesados en el ring. Por un lado, con el calzón azul y rojo, nuestro luchador. Y en frente, calzón blanco y negro, un digno adversario, fiero y temido. Como han podido apreciar éste toma ventaja en el comienzo, luego de un gancho radical e inesperado. Ahora tenemos a los dos boxeadores en acción continua, en plena sucesión de puñetazos veloces y algún que otro directo desde atrás. Ambos protegen sus rostros con seguridad y esperan encontrar el fallo del oponente. Sueltan sus puños y rápido posicionan su defensa.
¡En estos momentos termina el segundo round! Vuelven a sus esquinas los contendientes y miran con disimulo al gentío que aplaude.

Entrenador:
-Te has retraído, te has desviado en técnica y ambición. Escucha: tu derecha es infalible, consistente y poderosa; ¡aprovéchala!

SUENA LA CAMPANA. TERCER ASALTO

Entrenador:
-¡Machaca!, ¡ahora puedes! ¡La derecha! ¡Más fuerte, eso es! ¡Sigue, más, más… destroza su defensa con tu derecha! ¡Insiste! ¡Suelta golpes rápidos de izquierda y rompe con tu derecha!

Público:
¡¡¡¡¡OOOHHHHHHH!!!!! (Nuestro luchador recibe, tras una agachada del oponente, un directo en todo el rostro que salpica de sangre el tatami y lo rinde contra las cuerdas)

Entrenador:
-¡No pienses, incorpórate! ¡Abalánzate contra él sin miedo y encadena de nuevo tu ataque! ¡Tienes que noquearlo! ¡Busca el nocaut! ¡¡¡¡El nocaut!!!! (Pasan los tres minutos, termina el tercer asalto)

Comentarista:
-Nuestro luchador parece no estar bien situado. Muestra agresividad pero descuida su guardia y aventaja de ese modo al rival. En estos momentos, en la esquina izquierda del cuadrilátero, descansa y recibe indicaciones de su entrenador. Le cambian el protector y parece que dice algo… Se acercan nuestros cámaras, ¿podemos escucharlo, compañeros?... Me dicen que sí:

Nuestro luchador:
-…No puedo hacerle KO… (Jadea)

Entrenador:
-Sí que puedes. Has rozado su mentón en varias ocasiones. Si lo llegas a enganchar con la derecha desde abajo lo mandas a la habitación del sueño. El próximo asalto es tuyo.

Nuestro luchador:
-…Lo haré a mi modo. Acabo de tomar una determinación... (Escupe a la lona)

Entrenador:
-No hay más modo que el siguiente: ¡¡¡derríbalo!!!

CUARTO ASALTO

Comentarista:
-Suena la campana y comienza el cuarto round. Nuestro luchador se mantiene cerca de las cuerdas. Parece esperar a su oponente. Da pequeños saltos pero no avanza… ¡qué hace! Se está dando la vuelta, da la espalda a su adversario… Se ha vuelto loco, está alzando los brazos y el público responde, ¡escuchen ustedes!:

Público:
¡¡¡¡AAAAEEEEHHHHHHHHHHHHH!!!!! ¡¡¡¡¡¡FIUUUUUFIIIIIIFIUUUFFIIIIII!!!!! (Gritos y silbidos)

Comentarista:
-¡Atención, el oponente se acerca por la derecha sigilosamente! Nuestro luchador se gira y lo encara (hay un largo silencio)…

Público:
¡¡¡¡¡OHHHHHHHHHHHHH!!!!!! (Ocurre algo inesperado)

Comentarista:
-¡Qué ven mis ojos! ¡Pero qué ven mis ojos, por Dios! Qué alguien me pellizque… Los contendientes han juntado sus guantes y están moviendo sus pies a compás… están marcando un paso… Dios mío, esto es increíble, es… es… es algo fuera de lo común, es algo violento para todos los aficionados a este deporte sagrado y legendario. ¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿ESTÁN BAILANDO UN VALS?????!!!!! Me temo queridos espectadores que el combate ha finalizado, no hay duda.



*
NUESTRO LUCHADOR: Tú mismo
ENTRENADOR: Tu subconsciente
EL OPONENTE: La duda
COMENTARISTA: Una tercera persona
PÚBLICO: Gente que te rodea


Si dudas de ti mismo estás vencido de antemano. Henrik Johan Ibsen






(La imagen no es de mi autoría)

24 comentarios:

  1. gracias
    por tu comentario
    Y me voy volando

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  2. ah,me gustó mucho esta alegoría tan certera! Creo que has hecho una reflexión que impacta de lleno en el lector.
    Me alegra volver a leerte!

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    1. A mí me alegra recibirte, Luna. Un abrazo desde mi ciudad y mucha salud

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  3. Vaya pelea!!! De esas he tenido yo alguna que otra, no te creas...

    Besos y ya era hora que te pusieras las pilas!

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    1. Gracias por tu lectura, Ana. No tengo las pilas puestas... directamente estoy enchufado y me dio corriente!
      Más besos, y más gracias

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  4. Genial amigo Luis. Me ha gustado mucho tu enfoque sobre nosotros mismos. Yo no consigo ni siquiera bailar un tango con la mía.
    Un fuerte abrazo y no dejes de escribir.

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    1. Gracias, Aurora. Una lucha que se repite, o un baile, como uno pueda. Si bailamos con ella evitamos sufrimientos. Sé que es básico, pero las situaciones no siempre lo son.
      Otro abrazo fuerte

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  5. Joder cómo dominas el lenguaje de combate! :)
    Pues tienes razón, algo así sucede en nuestro interior a diario,y se intensifica cuando hay que tomar decisiones. Nos damos golpes, corre sangre invisible, bajamos la guardia y pasa lo qué pasa, etc.
    Esta especie de alegoría me ha parecido genial!
    Un fuerte abrazo, Luís.

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    1. Bueno: como un actor me preparé, viendo, escuchando y leyendo boxeo.
      Es un baile continuo, el de la duda, que nos ofrece progreso (incluso si nos dejan ko).
      El día a día: la vida.

      Gracias, Ohma. Otro abrazo

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  6. Ese darle la espalda a la duda. Muy instructivo y bien escrito el texto, te da que pensar. Un abrazo compañero.

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  7. Bien dicho! A veces ni caso, la espalda damos aunque nuestro subconsciente nos sature. Otras en cambio debemos jugar con ella.

    Gracias, Rendan. Salud

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  8. Magnífico, cómo has tomado este llamémosle "deporte" para hacer un escrito tan reflexivo.
    Un abrazo!

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    1. Gracias, Pilar. Llamémosle... duda.

      Mucha salud!

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  9. gracias por tu comentario! abrazo fuerte!

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  10. Buena entrega y moraleja vital.

    Saludos.

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    1. Gracias por tu visita, por leer este round. Salud, Jorge

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  11. Indudablemente hay situaciones que nos orillan a bailar con los oponentes. Me ha gustado mucho Luis, te felicito por lo bien logrado.

    Saludos.

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    1. Muchas gracias, Beatriz. Si no puedes con ellos... únete. Sería otra visión u otra opción, mejor dicho.

      Un abrazo

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  12. muy bueno... todo un relato de pelea!
    :) me gusto. Un abrazo

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    1. Gracias por esta parada desde la carretera secundaria que nos dirige en estos comentarios.

      Salud, Karu

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  13. Me ha gustado muchísimo. La de veces que nos habremos puesto lo guantes y nos habremos golpeado a nosotros mismos una y otra vez, con nuestra más brutal derecha. Cuando me surjan las dichosas dudas intentaré acordarme de tu entrada y ponerme a bailar.

    Un abrazo

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    1. Comienza el combate!! Bailemos...

      Gracias, Nurocas. Un honor recibirte, y otro abrazo

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